¡ Año nuevo con dieta nueva !

La nueva forma de comer que nos deja la pandemia

¡ Año nuevo con dieta nueva !

La pandemia del coronavirus y el largo período de confinamiento no sólo ha dejado problemas de abastecimiento en muchos países, sino también malos hábitos alimentarios.

Los usos y las limitaciones de este largo período desde principios de 2020 van a dejar huella, y en países muy industrializados , porque se estima que una población obesa y con malos hábitos alimentarios ha demostrado tener más riesgo frente al virus: asegura la veterana cronista gastronómica Ruth Reichl que sus paisanos "toman alimentos con escasa nutrición" y denuncia la cantidad de comida procesada y "ultraprocesada". Reclama un retorno a la alimentación más ligera, más natural, más vegetal y con insistencia en los cultivos ecológicos, y opina que estos meses de cocinar más en casa animarán a seguir haciéndolo, y de forma más sencilla. Insiste en los productos de proximidad y en un cambio en la distribución que permita retribuir más justamente a los productores.

Estos argumentos van a influir más a partir de ahora que durante tantos años en que se toleró esta situación. Ya será algo importante ganado a costa de tanto sufrimiento.

Muchos no hemos tenido, en los momentos más severos de confinamiento, más diversión ni paseo que acercarnos al supermercado o tienda de ultramarinos más cercanos para aprovisionarnos. Y tantas visitas nos han dado tiempo para mirar y descubrir más cosas.

Así que tenemos un panorama alimentario más rico, con el que nos hemos familiarizado más desde marzo pasado, y eso anuncia unos mejores hábitos en el futuro. Naturalmente, hay otros condicionamientos difíciles, como la mala situación económica en que tantas personas han quedado por esta crisis. En ese sentido, quienes sufren financieramente desde bien antes de la pandemia son los cada día más escasos habitantes -muchos, agricultores y ganaderos-. Y si vamos a avanzar hacia esa nueva dieta, es absolutamente imprescindible mejorar su situación e incitar así un reequilibrio, un retorno al campo.

La informática, los nuevos sistemas de distribución y el auge de los productos de proximidad de gran calidad pueden ayudar, pero es intolerable que el consumidor pague por una lechuga diez veces más de lo que su productor ha recibido del intermediario. O que cueste producir un kilo de uvas más de lo que la cooperativa paga por él al viticultor.

Hemos empezado con la pandemia, seguido con la alimentación, y vean hasta dónde llegamos. Vamos cobrando conciencia de muchas cosas que estaban mal. Que sea el único legado duradero del virus.